Padres y Madres

TÉCNICAS PARA LA MODIFICACIÓN DE CONDUCTAS INADECUADAS

Reforzamiento positivo
El reforzamiento positivo consiste en reforzar la conducta que se desea conseguir de tal manera que a la aparición de la respuesta tenga lugar contigentemente una consecuencia agradable para el sujeto. Esta inmediatez del refuerzo hace que se fortalezca la relación entre la respuesta y la consecuencia . Si a partir de ese momento se observa que la conducta se incrementa, o al menos se mantiene, podremos decir que está siendo reforzada positivamente y el reforzador empleado lo denominaremos reforzador positivo. Se produce una mutua interdependencia entre la conducta y su reforzador (relación de contingencia). Esta interdependencia hace más probable la aparición de la conducta en un futuro.

El reforzamiento positivo tiene un carácter natural cuando en la vida cotidiana existen muchos objetos y acontecimientos que son positivamente reforzantes: recibir el salario por lo que se trabaja, recibir una sonrisa, felicitar, etc.

En ambientes educativos el reforzamiento positivo necesita de que se disponga de reforzadores más “artificiales” o intencionalmente localizados, con el objeto de incrementar tareas académicas, incrementar repertorios lingüísticos, etc. mediante reforzadores secundarios materiales, sociales o de actividad.

Algunas pautas para un uso más correcto deesta técnica operante son las siguientes:

El reforzador debe ser eficaz. No todos los/as alumnos/as son sensibles al mismo tipo de reforzador.
En el reforzamiento positivo deben asociarse los reforzadores de tipo material con los de tipo social siendo más deseables estos últimos.
Los reforzadores de actividad en ambientes educativos son muy útiles: disponer de tiempo establecido para dedicarlo a actividades preferidas como consecuencia de la conducta que se quiere instaurar o desarrollar.
Los reforzadores empleados deben ser contingentes para afianzar la conducta.
Si la conducta resulta excesivamente compleja deben programarse pasos intermedios o subconductas para utilizar con ellas el reforzamiento positivo.

1º Reflexionar sobre la conducta inadecuada de nuestros hijos.

Partimos de una premisa fundamental “nuestros hijos no son malos, sólo han aprendido a comportarse inadecuadamente y nosotros no hemos contado con métodos adecuados para enseñarles” LeBlanc, J.M. 1996.
Aunque en los momentos difíciles del día a día es difícil mantener este criterio, puede en muchas ocasiones ayudarnos a ver los problemas desde puntos de vista más constructivos. Se trata de reflexionar sobre cuáles son los problemas que más se repiten en el tiempo y que distorsionan la convivencia. Aunque creamos que hay conflictos de todo tipo y en todos los momentos, es posible que sólo uno de los comportamientos de nuestros hijos sea el que rompa la paz o impida avanzar en su educación. Se trata de medir lo que sube la temperatura de la convivencia para después deducir los cambios que servirán para equilibrar.
Recuerde el caso de Sam (capítulo I), si él hubiera aprendido a tener las cosas cuando sus padres se las daban más que cuando a él se le antojaba, sus problemas de conducta no hubieran aumentado enormemente.

2º Planificar la mejora del comportamiento de mis hijos.

Para tener éxito lo más importante es planificar y está claro que la vida resulta mucho más sencilla cuando se tiene una idea de lo que va a suceder. La mayoría de los problemas de comportamiento pueden evitarse con la planificación y es ahí donde les podemos sacar ventajas a nuestros hijos porque poseemos experiencia de cómo hacerlo:

Pensemos las metas. ¿ Tengo claro cómo me gustaría que fuese todo?. Para acertar en este punto hay que ser objetivo (las utopías sólo se dan en la ficción y los niños nunca pueden portarse bien el 100% del tiempo), realista (pienso en metas que son alcanzables para mis hijos y para mí) y funcional (una meta que contribuya a una mejoría de todos los miembros de la familia para crear un ambiente positivo en nuestro hogar).

Escribamos una lista de lo que queremos mejorar o eliminar. Es posible que queramos conseguir cambios que impliquen “ser felices” o “llevarse bien con sus hermanos” pero para hacer cambios importantes necesitamos ser más específicos: Qué significa que se lleven bien, ante qué personas o situaciones espera que ellos se comporten y de qué manera deben hacerlo bien.

Investiguemos durante siete días. Una vez seleccionado lo que queremos cambiar, apuntamos en un papel las veces que aparece al final de cada día sin intentar actuar. En el futuro nos permitirá valorar si se están produciendo cambios positivos y descubrir algunas soluciones lógicas y fáciles. Es muy interesante este punto, ya que en ocasiones, los cambios se producen sin necesidad de intervenir.
Lista de incompatibles. Escribimos una lista con aquellas acciones que serían incompatibles con los comportamientos que queremos eliminar. Es decir, si elegimos que nuestros hijos no den un manotazo a su hermano cuando quieran su juguete, la conducta alternativa sería que mis hijos se pidan los juguetes usando la palabra “por favor, ¿me dejas tu juguete?”. Esta es la parta más difícil porque implica educar más que corregir y los padres muchas veces nos guiamos por el castigo con efectos inmediatos que por el esfuerzo a largo plazo que implica enseñar algo que no se conoce.

Llegados aquí podemos afirmar que en todas las observaciones recopiladas tenemos el mejor manual de control de conductas inadecuadas, lo que implica casi el 50 % del éxito. Ahora resta la parte productiva, hacer “los cambios”. Pero …parémonos un momento y pensemos ¿no sabemos ahora mejor que nunca lo que debemos de hacer?

3º Anticiparse.

Cuando sabemos en qué sitios nuestros hijos son revoltosos y en qué momentos es más probable que se desencadenen los problemas, tenemos la clave de cómo prevenirlos.
Anticiparse implica que antes de salir o estar en una situación de probable conflicto debemos:

Explicar las normas antes (no después de los conflictos)

“¿Te gustaría que fuésemos a echar un vistazo a la juguetería?”
“Si, me gustaría mucho, papá”
“Vamos a ir a mirar y a jugar, pero no vamos a comprar nada ¿Qué quieres decir?”
“pues que si quieres vamos y nos divertimos, pero no vamos a comprar nada. ¿Sigues queriendo ir? Si”)

Dar alternativas para que no ocurra el conflicto

“Cariño, llevamos 30 minutos muy tranquilos”
“Gracias mamá”
“Es probable que dentro de un rato te aburras, ¿Te gustaría tener tu juguete de casa?”
“Si mamá pero no me lo he traído”
“No te preocupes hijo, yo me he acordado de traértelo pero he previsto dártelo cuando estuvieras aburrido”

Cada quince minutos, les recordamos cómo será la recompensa.

“Estoy asombrada, lleváis quince minutos tranquilos”
“Qué dijimos que pasaría cuando todo fuera bien”
“Mañana, podríamos ver la TV”
“Pues lo estáis consiguiendo”

Hagámosles partícipes en el plan que estamos siguiendo. Que sean ellos los que nos digan qué deben hacer y los incentivos que les gustaría conseguir.

“Pablo, qué es lo mejor que podrías hacer en el restaurante”
“Portarme bien papá”
“Hijo pero qué es portarse bien”
“Estar sentado comiendo con los cubiertos”
“Excelente hijo. Y si eso ocurre ¿qué podría hacer yo?”
“Papá, tú podrías invitarme a esa bola de juguete que hay allí”
“Pero esa bola es demasiado grande”
“Si papá pero podría conseguirla si además llevo a mi hermana al baño”
“Buena idea, estoy de acuerdo contigo. Así haremos”
4º Corregir a mi hijo en cuanto la conducta inadecuada aparece.

Hay veces que por muy previsores que seamos, las conductas inadecuadas aparecen por inercia, es decir, es la costumbre. Recuerde que los cambios se producirán poco a poco de manera que deberemos estar preparados para los momentos difíciles. Debemos tener en cuenta que estas situaciones también son oportunidades para aprender, es decir, para aprender que con esos comportamientos no conseguirá nada.

Para actuar con éxito:

  • Estemos calmados, no permitiendo que la pataleta nos desespere. Eso les mostrará que estamos seguros de lo que hacemos.
  • Cuidemos el modelo de corrección que le estamos dando. Si le pegamos por pegar, afianzaremos lo que queremos eliminar. Si castigamos por no colaborar, restaremos oportunidades de aprender como hacerlo mejor.
  • Apliquemos las consecuencias que establecimos en nuestro plan.
  • Podemos ignorar llantos, gritos, … siempre que no actúen contra otra persona, podemos sacarles físicamente a otro lugar (todo depende de cada niño y del análisis de su comportamientos que hicimos al principio). Por ejemplo:

Si con el llanto nos pide el juguete, decimos con una frase “cuando lloras no te entiendo”.
Si con la pataleta hace que todos le miren, lo sacamos de la situación y decimos “cuando estés tranquilo volveremos”
Si con la agresión a su hermano consigue el juguete, coja el juguete y mirando a su hermano diga “los juguetes se comparten”.

  • Seamos inmediatos y persistentes, dejarlo para más tarde o pasarlo un día sí y otro no puede tener el peor de los efectos a largo plazo.
  • Quitemos del campo visual el motivo de disputa. Pasado un tiempo, iniciamos una nueva situación que no tenga nada que ver y comenzamos a recompensarle por su participación. No olvidemos que un niño que muestra una conducta inapropiada a menudo, puede tener falta de motivación para colaborar. Busque las motivaciones en otras facetas más productivas.
  • Recordarle que “él puede estar tranquilo” podría servirle de ayuda sobre cómo puede conseguir salir del conflicto. Pero cuidado, si le recordamos lo que hizo mal o utilizamos amenazas la conducta se podrá disparar de nuevo.
  • Jamás les abracemos o besemos en mitad o al final inmediato de un conflicto. Esta consecuencia puede confundirles con que el cariño siempre viene después de la pelea.

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NAVEGACIÓN SEGURA: LOS MENORES Y EL USO DE INTERNET

Internet ofrece posibilidades académicas, solidarias, culturales, creativas, lúdicas y relacionales. La importancia de la red es cada día mayor en todas su dimensiones (web, correo, news, chats…) pero como cualquier actividad humana necesita de un adiestramiento para sacarle el máximo rendimiento.

Los padres deben afrontar Internet dentro del modelo educativo que estén defendiendo para sus hijos. A efectos educativos, Internet no es algo distinto de actividades como ver la TV o salir con los amigos, y los padres deberán conocer el funcionamiento de este sistema comunicativo para potenciar sus factores positivos y minimizar los negativos en los hijos.

Enlaces relacionados (Fuente Cnice)

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CÓMO ACERCAR LA LECTURA

Fomentar el amor a la lectura es plantar una semilla que producirá muchas satisfacciones a padres e hijos. El niño que ama los libros tiene abierta la puerta de una vida escolar positiva y de una vida personal más rica.

Hacer la prueba…


Es tarea importante para los padres transmitir a los hijos el placer que ellos encontraron en los libros, pero sin que se “note” demasiado. Si la lectura aparece como una imposición, puede producirse el efecto contrario al deseado, el rechazo a los libros.

La mejor manera de hacer lectores es ofrecer imágenes lectoras positivas: que los pequeños vean leer en casa, que la lectura forme parte de un hecho cotidiano y agradable. Los padres que cuentan cuentos a sus hijos, que se los leen de forma permanente, que leen delante de ellos y comentan la ilusión de leer nuevos títulos, están creando un clima propicio para que crezcan buenos lectores. El hábito de la lectura no se improvisa, no se adquiere en un momento concreto de nuestra vida, sino gradualmente, día a día.

Leer más de este artículo.

Este vídeo nos pauta y aclara dudas sobre cuándo empezar a leer y otras cuestiones de interés.

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Recomendaciones para la confección de un horario en casa y las condiciones óptimas necesarias para favorecer el estudio.

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La tarea educadora de los hijos es un derecho y deber primario que tienen los padres. El resto de las instituciones que aparecen a lo largo de la escolaridad de un niño tratan de educarlo por delegación implícita que hacen los padres de ese derecho primero. Pero delegar una tarea, no quiere decir olvidarse, es por ello, que los padres no pueden omitir el derecho y deber primero a la educación de sus vástagos.La interrogante que surge es: ¿cómo ayudar a nuestros hijos en los estudios?, a esta pregunta vamos a tratar de darle respuestas:1.- Creando un ambiente de estudio en casa

El ambiente que nos rodea es la influencia que tiene en nosotros el entorno que nos rodea. Watson uno de los iniciadores del conductismo en psicología, ya decía: “Dadme un niño y podré hacer de él o un criminal o un santo”. Con ello quería poner de manifiesto la influencia decisiva que tiene el entorno que nos rodea en la personalidad o en la manera de conducirnos. Somos lo que hemos aprendido a ser.

Crear un ambiente no es la actuación de unos días concretos, sin continuidad de manera esporádica para tratar de conseguir unos objetivos educativos. Crear un ambiente significa una actuación sistemática, perseverante para conseguir los objetivos marcados.

¿Cómo se crea el ambiente de estudio?:

  • Incidiendo desde todos los planos posibles para conseguir el objetivo, es decir, desde los valores a fomentar, ser laboriosos, ser constante en las tareas, valorar el esfuerzo, etc.
  • Cuidando los detalles materiales que favorezcan el trabajo: que exista un sitio para estudiar, este lugar deberá reunir algunas condiciones mínimas del tipo de las siguientes: aislamiento de ruidos y cosas que distraigan; iluminación suficiente; silla y mesa de trabajo funcionales para las tareas que se realizan normalmente.
  • Respetando los padres el tiempo de tareas sin interferir con otros encargos que puedan surgir, que la televisión no esté puesta en el tiempo de trabajo, etc.
  • Creando hábitos de estudio, es decir, repitiendo siempre el mismo horario de estudio, de trabajo.. en un ambiente de silencio.
  • Aprovechando los padres el tiempo de estudio para realizar ellos, si es posible, diversos trabajos que tengan pendientes para que sus hijos los puedan ver como modelos que van por delante y son dignos de imitar.
  • Teniendo un material base para el estudio: diccionarios, enciclopedias, libros de consulta.
  • Promoviendo para el tiempo libre actividades que tengan que ver con la cultura, con la lectura, con el afán de saber más.

2.- Los padres han de ir por delante en su afán por la cultura

Si los padres tienen, por ejemplo, curiosidad intelectual, afán de saber y afición por la lectura, serán un ejemplo estimulante para el estudio de sus hijos.

Los padres tienen que preguntarse hasta qué punto fomentan, sobre todo con el ejemplo, la cultura familiar. En este punto puede surgir la pregunta de cómo van a hacerlo, si los padres posiblemente no tienen el nivel de estudios idóneo, no son universitarios, y apenas pueden responder a las preguntas que les plantean sobre las dudas en las tareas escolares. En este punto hay que decir, que los hijos no piden un profesor particular en los padres, sino la coherencia en su preocupación por los temas culturales, su sensibilidad ante lo artístico, el afán de saber que han mostrado en su trayectoria personal. Son manifestaciones de esa sensibilidad cultural, la existencia de una biblioteca familiar, las revistas que entran, las conversaciones que se tienen, etc.

3.- Manteniendo una estrecha colaboración con el tutor y profesores de los hijos

Padres y profesores están metidos en una misma tarea: la educación de los niños, por ello, se ha de tirar unos y otros en la misma dirección y se precisa de una colaboración mutua.

Los aspectos que se pueden tratar en esas entrevistas pueden ser:

  • Intercambiar información sobre la forma de ser: conducta del hijo estudiante: que capacidades mentales tiene más y menos desarrolladas y cómo las usa.
  • Qué disposición tiene hacia el estudio: ir tirando con el mínimo esfuerzo, muestra interés o no, es perseverante en lo que se propone o enseguida abandona…
  • Cómo estudia: qué dificultades principales encuentra en la realización de su trabajo, en qué necesita mejorar en concreto.

Esta información del centro educativo se obtiene sobre todo a través de entrevistas periódicas entre padres y profesores. Conviene que los padres acudan a dichas entrevistas habiendo pensado que tipo de información necesitan y qué tipo de información pueden, a su vez, facilitar al tutor o a los profesores.Convendrá fijarse conjuntamente algún objetivo común para la actuación de los padres y del centro. Conviene que sea preciso y medible, para que en la próxima entrevista que se tenga, empezar por la revisión del objetivo marcado, cómo ha ido, qué dificultades han surgido, cómo adaptarlo para ahora, etc.

En el intercambio de información bidireccional entre padres y profesor, ocurrirá que el profesor o los padres no pueden proporcionar la información sobre algún dato concreto que se le pide. Esto es perfectamente comprensible. Pero los padres no deben por ello renunciar a conseguir lo que se proponían. Pueden pedir al tutor que consiga esa información para la entrevista siguiente, bien a través de su observación personal, bien a través de otras personas de entre las que trabajan en el centro educativo (profesores de las diferentes asignaturas, psicólogo, etc.).

4.- Orientando a los hijos en el manejo de las técnicas de estudio

Los buenos resultados en el estudio depende de querer estudiar, saber estudiar y hacerlo, es decir nos estamos refiriendo a la motivación, a las técnicas de estudio y a la fuerza de voluntad para realizar lo previsto.

Ahora nos vamos a referir a la importancia de tener la suficiente competencia en el manejo de las técnicas de estudio. Éstas son el instrumento del trabajo intelectual, y de igual modo que si quisiéramos tener un jardín arreglado necesitamos de un instrumental: azada, rastrillo, tijeras…. para realizar nuestro propósito, de igual modo nuestra inteligencia necesita de un instrumental para ser eficaz en el estudio. Por otra parte, nuestro método de estudio siempre es perfeccionable, siempre algo se puede hacer mejor con el menor esfuerzo, mejor y en el menor tiempo posible.

Hay que decir que el primero y principal instrumento que se necesita para el estudio es la lectura, de manera que nuestro hijo tenga las suficientes habilidades en comprensión, velocidad y entonación correcta en la lectura. Si este aspecto básico no se ha desarrollado en su momento con la suficiente eficiencia, posteriormente será la causa originaria del fracaso escolar que aparecerá.

Otras técnicas de estudio que nuestro hijo debe manejar adecuadamente son:

  • Saber organizarse el tiempo.
  • Saber hacer esquemas, resúmenes.
  • Saber subrayar un texto.
  • Pasos a seguir para estudiar un tema.

Así pues, la primera tarea es detectar en qué falla nuestro hijo, los defectos de estudio más comunes son: memorismo, estudiar sólo para el examen, dependencia excesiva del profesor y del libro de texto (falta de iniciativa), no saber distinguir lo importante de lo secundario, dificultad para expresar oralmente y por escrito, dificultad para relacionar y sintetizar conocimientos, mal uso del tiempo…

Una vez que entendemos en qué falla y en qué hay que actuar, habrá que hacer un plan para tratar de superar esos puntos débiles.

5.- Animando al estudio sin sermonear

Hay que empujar al estudio sin que se note, sin sermonear, ya que el insistir en un mensaje con oportunidad y sin ella en los adolescentes, puede ser contraproducente. Sermoneamos en la medida que insistimos demasiado en un punto sin que sea el momento oportuno para ello.

Hemos de valorar el esfuerzo y la dedicación de nuestro hijo al estudio más que sus resultados. No ha de centrarse toda la valoración de su hijo en sus notas. Hay que mirarle como persona y en un contexto más amplio que el mero rendimiento académico.

Resaltar sus propios progresos, aunque no estén a la altura de lo que a nosotros como padres nos gustaría. Hay que dar tiempo, lo importante es que vaya subiendo cota, aunque en un momento parezca que está retrocediendo. Recuerden que los éxitos, aunque sean o nos parezcan pequeños, son una pieza clave para mantener el interés.

No poniendo, de entrada, las metas demasiado lejos, para que no cunda el desánimo. Por regla general, son más eficaces los pactos familiares sobre aspectos concretos y con refuerzos también concretos, que los grandes discursos de los que se suele abusar.En mis tutorías he utilizado “El Contrato Familiar”. Plasmando los aspectos a mejorar en el alumno se realiza una especie de contraro. En éste se especifica las conductas a mejorar y los refuerzos positivos y negativos que se obtendrán en función de los resultados obtenidos.

6.- Procurando las ayudas pedagógicas oportunas cuando sea necesario

Cada hijo tiene su propio ritmo de aprendizaje, los puntos fuertes en el conocimiento y materias en las que presenta lagunas o dificultades. A estos alumnos hay que dar la respuesta pedagógica adecuada, que puede ir desde nuestra ayuda personal hasta ponerle un profesor particular.

Vamos a analizar algunas de las posibles respuestas:

a) Encargarse los padres.

Teóricamente parece una de las más idóneas porque el conocimiento profundo que los padres tienen de sus hijos les lleva a saber exactamente qué es lo que tiene que superar su hijo, además los padres están revestidos de una autoridad que no tienen otros que pueden intervenir, como son los hermanos.

La dificultad que tiene esta opción es que los padres han de disponer de suficiente tiempo para poder dedicarlo a la ayuda escolar de los hijos. Asimismo han de tener los suficientes conocimientos para ayudar a sus hijos en esas materias.

b) Encargarse algún hermano mayor.

Tiene la ventaja de hacer partícipe a un hermano mayor de la responsabilidad de ayudar a un hermano. Esto crea más unidad familiar entre los miembros al tener un propósito común. Otra ventaja es que entre alumnos se explican de manera más didáctica y con el mismo lenguaje las cosas que tienen dificultades.

Puede tener la dificultad de la falta de autoridad que tiene un hermano de manera que no siga las indicaciones que se le hacen. Otra dificultad es la falta de perseverancia en el encargo que se ha asignado a ambos cuando surgen las dificultades. Suele pasar que el hermano a quien se le ha encargado la atención académica, se escude en que él tiene bastante que hacer y no puede perder el tiempo con su hermano, que además no responde a veces a sus indicaciones.

Para subsanar estas dificultades puede ser conveniente asignarle una paga al hermano con el fin de darle más seriedad y responsabilidad.

c) Tener un profesor particular.

Que puede reforzar aquellas materias en las que tiene más dificultades. En las clases particulares que he impartido he detectado la falta de planificación de estudios de mucho de los alumnos. Es primordial que el profesor particular asesore y otorgue herramientas para que el alumno, poco a poco, pueda organizarse de forma autónoma. En caso contrario la dependencia de este apoyo será prácticamente imprescindible y, a la vez, un retraso para alcanzar la citada autonomía necesaria para el estudiante. Para que un profesor particular sea una ayuda para nuestro hijo, hemos de tener en cuenta los siguientes puntos:

Los contenidos que se vean en las clases particulares han de estar supeditados y ser complementarios a los que se desarrollan en el centro educativo por el profesor de esa materia.
Es conveniente que sea una situación provisional, durante un tiempo. Hemos de tener en cuenta que lo normal es que vaya avanzando por los distintos cursos sin que necesariamente precise de un profesor particular. Se requerirá para situaciones extraordinarias: unos suspensos que indican lagunas importantes, dificultades significativas con área determinada, promocionar a un curso superior sin tener afianzado el anterior, cuando el niño no pueda seguir el ritmo normal de la clase….Sin embargo, puede pasar que lo extraordinario se convierta en ordinario.
Los padres deberán contar con la opinión del tutor y otros profesores. De esta forma, en caso afirmativo puede establecerse, además, una colaboración entre el profesor particular y los profesores del centro.

7.- Siguiendo el quehacer diario sin agobiar

Hemos de seguir el día a día del quehacer diario. El criterio es que cuanto más pequeños más de cerca hemos de hacer el seguimiento de las tareas de nuestros hijos, cuando van siendo más mayores y han ganado en autonomía y responsabilidad, les podemos dar más distancia en el seguimiento.

Hay que saber qué exámenes tienen, qué resultados están obteniendo, con qué dificultades se encuentran, cuáles son sus actitudes, disposiciones….

Hay que guardar un equilibrio entre dos posturas extremas, una hacer un seguimiento pormenorizado, que puede resultar agobiante a nuestros hijos, y que en algún momento determinado hay que seguir esa estrategia porque requiere una tutorización especial, pero que si se aplica más tiempo puede ser contraproducente. Y la otra postura es no preocuparnos por sus cosas, seguirlo a mucha distancia, de manera que indique despreocupación por nuestra parte. El criterio como se ha dicho antes es ir de más seguimiento a menos según va teniendo más años, pero cada caso es único.

Un objetivo educativo que hemos de marcarnos los padres es que tengan la suficiente madurez y autonomía para organizarse nuestros hijos en el tema de los estudios, y también sería extensible a otros ámbitos. Pero centrándonos en el primero, lo deseable sería que cuando están en el primer ciclo de la enseñanza secundaria obligatoria, es decir, con 13-14 años, nuestros hijos se pudieran organizar por si mismos el horario de estudio, si se van a levantar por la mañana o se quedan por la noche porque tienen un examen….

Hemos de tener en cuenta, que los padres podemos mandar que estudien, que hagan esto o aquello otro, pero esto se puede hacer cuando tienen pocos años, porque aceptan nuestras indicaciones sin rechistar, pero cuando llegan a la adolescencia, si no va saliendo de ellos mismos el hacer las cosas, porque entienden que así lo tienen que hacer, poco podremos hacer con imposiciones si nuestros hijos no están dispuestos a estudiar.

Para ir consiguiendo esta meta educativa, los padres tenemos que empezar desde pequeños, poco a poco, que sean ellos los que hacen las cosas porque así lo van decidiendo, con autonomía, aunque a veces haya que mandarles, pero con la tendencia que sean los que llevan las riendas de los estudios.

Fuente: Cnice

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La familia nos vamos de visita por los Museos de Ciencias en la Red

La presencia de Museos de Ciencias en Internet es una de las dinámicas más innovadoras en la red, y que posiblemente conducirá a cambios drásticos en la enseñanza y el aprendizaje de las Ciencias Naturales. Los más importantes Museos y Centros de Ciencia y Tecnología del mundo construyen y publican atractivos recursos educativos, para atraer a sus portales a niños, jóvenes y público en general. Nunca antes la sociedad había tenido a disposición un medio más a la mano para reconocer el patrimonio cultural y científico de la humanidad, y comprender el impacto de la ciencia y la tecnología en la vida diaria.
Este proceso es liderado por instituciones como el Exploratorium de San Francisco; el Instituto Franklin de Filadelfia; el Museo de Ciencias de Londres; la Ciudadela de las Ciencias y la Industria-La Villete, Francia; el Centro de Ciencia y Tecnología-Questacon de Australia; el Centro de Ciencia y Tecnología Interactiva-Maloka en Colombia, entre otros. Inclusive, existen redes de museos y centros que seleccionan los mejores recursos de sus instituciones asociadas para publicarlos en sus portales, como la Red Norteamericana SLN para el Aprendizaje en Ciencias, o la Colaboración de Exhibiciones Europeas para la Ciencia, la Industria y la Tecnología, ECSITE, o el proyecto español CubiRed, coordinado por el Museo Elder de Las Palmas en la Gran Canaria.

Según Brenton Honeyman, gerente de operaciones del Questacon, se deben tener en cuenta algunas características que hacen a estas experiencias mucho más significativas que otras, desde el punto de vista educativo:

1) Las actividades en línea de los museos y centros virtuales están diseñadas para que los visitantes exploren e interactúen con fenómenos mediante la utilización de los objetos de sus colecciones.
2) La mayoría de ellos incorporan distintas estrategias para responder a la diversidad de conocimiento y experiencia de los visitantes.
3) Sus exhibiciones virtuales son abiertas y flexibles.
4) Los recursos en línea buscan favorecer el espíritu investigativo mediante actividades y proyectos que se desarrollan en forma individual o en grupo.

Por otra parte, estas exhibiciones y recursos son el resultado de estrategias interactivas concebidas por equipos de pedagogos y científicos. Son elaboradas cuidadosamente para que las personas capten en vivo el fenómeno del conocimiento mediante la manipulación de artefactos e informaciones; pero teniendo en cuenta que hay que proporcionar a los individuos herramientas que les permitan hacer un adecuado seguimiento al curso de sus ideas sobre los objetos de conocimiento.

Las actividades y proyectos educativos que estos museos ponen a disposición del público, es verdaderamente impresionante. Sin embargo, solo algunos de ellos han desarrollado recursos con el fin de apoyar estrategias de enseñanza y aprendizaje en el salón de clase.

Si pinchas aquí verás una selección de los museos de la Ciencia que hay distribuidos por todo el mundo y que disponen de página WEB. Junto al enlace que nos lleva hasta la página correspondiente encontrarás un breve comentario sobre ese museo.

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